Estoy tocado. Tal vez porque vengo de vuelta o vuelvo demasiado cargado. Tocado no grave, espero, aunque siento que la muerte mordisquea a la izquierda según subes el ombligo. Puede ser que el sentido haya hecho las maletas, que vos te hayas cansado y que, sin ganas de caminar, te hayas sentado a la vereda a ver pasar las carrozas. O tal vez nunca hayas caminado, y siempre creí tenerte cerca. O tal vez yo siempre estuve parado, junto a ti, creyendome explorador de mundos imaginarios.... Ay maldito octubre que me haces volver a las andadas, que me anclas a recuerdos marchitos y a sueños inalcanzables y a mentiras rotas y a fracasos escondidos y a la nada...
Tocado, me habéis tocado. Hondo, desgarrador y demacrado, grito de auxilio y de basura escondida bajo la alfombra... tocado y hundido me temo, ahora el camino vertical sólo existe... lágrima de asco, mirada de silencio, palabra de plástico... tocado y hundio, afirmo.
sábado, septiembre 23, 2006
lunes, septiembre 11, 2006
A menos cuarto
Nunca creí en depresiones, más bien en tristezas del alma. Tal vez por ello ahora, cuando la tristeza no se ve por su tamaño, cuando todo sobrepasa lo real, ahora, no lo tengo claro.
Acá espero callado sentado en el bordillo, no reacciono, no me inmuto... bloqueado... sí... o desencajado en exceso...
Bajo la cama, supongo, habrá rodado el sentido de las palabras, que no es otro que el porqué de no saltar por la ventana y echar a volar hasta más allá de donde nadie en su sano juicio habrá pensado ir nunca. Y digo supongo, y entre comas, porque día a día se oscurece todo lo que parecia claro y reluciente... sepulcros blanqueados dicen algunos...
Me perdería, o me "enzularía" que está de moda, pero no tendría tan claro lo de salir algún día... Es posible que ALLÁ nadie me encuentre... tal vez el atrevimiento de pasarme por ALLÁ haya sido demasiado, y esté pasando factura...
O tal vez la solución no sea esconderse, sino encontrarse... y es posible que esto no sea más que un tránsito momentáneo de menos cuarto. Iré al doctor, que me recete algo... cerveza, o viajes o un buen revolcón en la calle de atrás (que hace tiempo que no visito)... algo que me haga simple... algo que me haga "otro"... algo que me convierta en "yo"...
Nunca creí en depresiones, más bien en tristezas del alma. Tal vez por ello ahora, cuando la tristeza no se ve por su tamaño, cuando todo sobrepasa lo real, ahora, no lo tengo claro.
Acá espero callado sentado en el bordillo, no reacciono, no me inmuto... bloqueado... sí... o desencajado en exceso...
Bajo la cama, supongo, habrá rodado el sentido de las palabras, que no es otro que el porqué de no saltar por la ventana y echar a volar hasta más allá de donde nadie en su sano juicio habrá pensado ir nunca. Y digo supongo, y entre comas, porque día a día se oscurece todo lo que parecia claro y reluciente... sepulcros blanqueados dicen algunos...
Me perdería, o me "enzularía" que está de moda, pero no tendría tan claro lo de salir algún día... Es posible que ALLÁ nadie me encuentre... tal vez el atrevimiento de pasarme por ALLÁ haya sido demasiado, y esté pasando factura...
O tal vez la solución no sea esconderse, sino encontrarse... y es posible que esto no sea más que un tránsito momentáneo de menos cuarto. Iré al doctor, que me recete algo... cerveza, o viajes o un buen revolcón en la calle de atrás (que hace tiempo que no visito)... algo que me haga simple... algo que me haga "otro"... algo que me convierta en "yo"...
Nunca creí en depresiones, más bien en tristezas del alma. Tal vez por ello ahora, cuando la tristeza no se ve por su tamaño, cuando todo sobrepasa lo real, ahora, no lo tengo claro.
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