viernes, abril 27, 2007

Despertaré

Despertar del letargo de la noche es traumático cuando no estás pegada a mi almohada así como la soledad se amarra a cada extremo de mi alma arrastrada al quinto exponente de la locura. Y los acordes sonarán en clave de do sostenido entre bastidores, porque nada parece sentirse a gusto en esta melodía cargada de odio y de ojos caídos.

Te encontraré y entonces sabrás que nada debió suceder de la misma forma que habían soñado los de la generación del 27, los camaradas de medio pelo y las abuelas a la luz de la chimenea. Los antojos de las espaldas desnudas arrancarán de nuevo teorías vacías sobre limpieza de corazones y vaciado de cabezas.

Y en cada letra inyectaré amargura envuelta en miseria, cultivado por años de puchero de madrugada y lágrima de plástico. Mañana será otro día y otro día pasará mañana. Despertaré, tal vez, te escribiré para decírtelo.

lunes, febrero 26, 2007

Desaparecer

La amargura, se quedó pegada en la trastienda del paladar que una vez le habían limpiado de estrellas. Las ilusiones hicieron las maletas hartas de sentirse desatendidas por las agujas de un reloj que parecía impasible al paso de las horas. Las palabras salpicaron cada una de las esquinas de su escala de valores y volvieron una y otra vez a recordarle que no era nada en la inmensidad de los juegos de la noche.
Y en el afeizar de su ventana había una salida, saltar y tal vez nunca más ser olvidado. Volver a camas duras de paraíso, a besos ocultos entre sábanas con olor a salitre y escaleras a ninguna parte. Condensó su dolor en lágrimas pero también se habían ido.
Sin lágrimas ni ilusiones comprendió que estaba solo, que nadie compartía su miseria y decidió, envolverse en la capa de la desidia y saltar... y no aparecer nunca más.