martes, agosto 15, 2006

Cambiado

He cambiado. La bestia del Sur lo ha conseguido. En la noche me ha invadido con sonrisas y canciones, removiendo cada rincón de mis entrañas. Me ha ablandado el alma y endurecido el corazón... ahora soy peor, más malo...
Peor hermano, peor amigo, peor hijo... peor ciudadano, intolerante desencajado de callejones húmedos...
Me queman las retinas amargadas de vida y de silencio. La injusticia se clava en el tímpano como la esperanza se aferra al paladar de las locuras. Las manos se tiñen de negro y rojo, de fuerza y lucha, de amor en bruto...
Así que huyo, no me esperes levantada. Es posible que tarde en irse el mal de hastío. Resignado caminaré en superficie, me adaptaré al asfaltado, volaré entre letras sinsentido.
Tal vez me encuentre en una esquina, tal vez mañana sea mejor, tal vez encaje, tal vez me olvide... pero mientras, la acidez se me escapa por los poros y las lágrimas me visitan cada noche.

viernes, agosto 11, 2006

Todo es diferente

Acá todo es diferente, y por ello mi pieza está más torcida (si cabe) que antaño. El vacío me lanza al sinsentido de vivir como el nenúfar que flota en la superficie. Acá los baobabs son de hierro y PVC, los carros tienen cuatro ruedas y las sonrisas se esconden.
A la sombra del mango seguirán viendo el tiempo escaparse entre los cubos de plástico. La laterita se aferró a las botas y atrapó cada resquicio de mi alma. Estoy maniatado, atrapado, amordazado. La nada me poseé ahora que reconozco mi apellido desencajado. Despedirme y volver, lágrimas secas escondidas en los shukalas...
Allá cada día es un triunfo. La felicidad rebosa en los pupitres y en el fútbol sin balón, en los campos y en la fiesta del mercado, en el baile fácil y el fervor de la celebración... ir a África es volver... a casa, al yo, al tú, al nosotros...