viernes, agosto 11, 2006

Todo es diferente

Acá todo es diferente, y por ello mi pieza está más torcida (si cabe) que antaño. El vacío me lanza al sinsentido de vivir como el nenúfar que flota en la superficie. Acá los baobabs son de hierro y PVC, los carros tienen cuatro ruedas y las sonrisas se esconden.
A la sombra del mango seguirán viendo el tiempo escaparse entre los cubos de plástico. La laterita se aferró a las botas y atrapó cada resquicio de mi alma. Estoy maniatado, atrapado, amordazado. La nada me poseé ahora que reconozco mi apellido desencajado. Despedirme y volver, lágrimas secas escondidas en los shukalas...
Allá cada día es un triunfo. La felicidad rebosa en los pupitres y en el fútbol sin balón, en los campos y en la fiesta del mercado, en el baile fácil y el fervor de la celebración... ir a África es volver... a casa, al yo, al tú, al nosotros...

jueves, agosto 10, 2006

Lamusha

Lamusha ya es mujer, tiene diez años. Lamusha es África, es niña. Le duele el codo, el otro día se tropezó cuando iba a buscar agua al pozo de la escuela. Balbucea, no sabe hablar francés, pero no lo necesita... las palabras se caen de los ojos, de las lágrimas y de las medias sonrisas...
Lamusha conquista el rincón más sucio de mi alma, lo perfila y lo unta de laterita... no se despega... me clava cada milímetro de su sonrisa... me roza la mano... entonces comprendo que allá todo va más lento, y las caricias son infinitas...