jueves, mayo 11, 2006

Soledad

No hay jabón para arrancar la soledad incrustrada en los poros de la piel, bajo las uñas y tras las orejas. Sucia y marchita se esconde tras los ojos rojos de la mañana y bajo los pies cansados por el día. La soledad impregna pleura y sentimiento, pulmón izquierdo y riñón derecho, las palmas de las manos y los holgazanes cansados de colgar sin rumbo ni emociones fuertes.
Mi suciedad es del alma y del espíritu; es odio a futuros de aire y contrachapado; es necesidad y es delirio; es condena...
Arrancando el pelo, hiere el costado; llega y difícilmente abandona. Come vísceras y lágrimas de plástico y mermelada. Muerde labios y ciega corazones en la madrugada.
La soledad es abrazo frío y sucio. La soledad es café y punto y aparte. La soledad es libro abandonado en el suelo. La soledad es dolor, borrón y suma y sigue. La soledad es ausencia del "te quiero". La soledad es sonrisa en nuestro invierto. La soledad es volver a cada paso. La soledad es soñar y no ser soñado.

martes, mayo 09, 2006

No hace falta motivo

No hace falta motivo para grabar mi nombre en el cielo de mayo. No hacen falta ganas para buscar la calle de atrás en la ciudad de turno. No hacen falta piedras para tropezar en el camino que lleva a Filadelfia.

No hace falta cordura para soñar el paseo de la mano por la arboleda. No hacen falta mil años de errores para creer en lo bonito de volver. No hacen falta susurros para despertar al sol de poniente.

No hacen falta dos para estar enamorado. No hace falta mucho para seguir llorando. No hacen falta barcos para navegar en mi mirada. No hace falta nada… contigo… basta.